Whatsappeando con Ariel Fernández - Ciclo 2/Cuarto programa Programa 2023 - 24M
El 24 de marzo de 1976, a las 3.15 de la madrugada, Las Fuerzas Armadas de Argentina ingresaban a la Casa Rosada para tomar el gobierno del país mediante un golpe cívico militar y eclesiástica.
Las radios de esos momentos AM y FM estaban con sus respectivos programas, hasta que abrutamente cortan las transmision para pasar "Avenidas de las Camelias" Marcha Militar, y luego Comunicado N°1.
Los Hechos Historicos
Claves de la historia. En la década del sesenta se popularizan las ideas subversivas de la Revolución Cubana (1959). Fidel Castro y el Che Guevara se convirtieron en ídolos, promotores y entrenadores de la guerrilla en la Argentina, en todo Latinoamérica e incluso en Africa.
El 24 de marzo de 1976 se produjo el último golpe militar, hecho lamentable que destituyó a un gobierno también lamentable. Pero este artículo no pretende realizar un análisis político; sólo presenta unos breves conceptos referidos a la guerra subversiva y a la posterior represión:
En la década del sesenta se popularizan las ideas subversivas de la Revolución Cubana (1959). Fidel Castro y el Che Guevara se convirtieron en ídolos, promotores y entrenadores de la guerrilla en la Argentina, en todo Latinoamérica e incluso en Africa.
Luego de algunas acciones militares revolucionarias aisladas en el norte (aún durante los gobiernos constitucionales de Frondizi e Illia), llega a Cuba (1966) el primer contingente de argentinos que recibirá entrenamiento militar; situación que se repitió por más de 10 años. Por aquellas tierras, entre otros, desfilaron el periodista Jorge Masetti, John William Cooke, Marcos Osatinsky, Fernando Abal Medina y el padre Carlos Mujica.
Con el paso del tiempo, las fuerzas subversivas fueron mutando hasta consolidar dos facciones principales, el ERP de estirpe marxista y Montoneros, principalmente peronista.
Se intentó replicar la experiencia cubana de guerrilla rural, y su fracasó, lo que llevó a los cabecillas revolucionarios a tomar la decisión de trasladar el escenario de combate a las ciudades.
Así comenzaron los atentados en bares, edificios, oficinas o en la misma calle; las tomas de comisarías, radios, puestos militares, los sabotajes, secuestros extorsivos y asesinatos de policías, militares y civiles.
Para combatirlos, los sucesivos gobiernos fueron cambiando sus formas. Primero los enfrentaron con la policial, luego con la Gendarmería y finalmente con las Fuerzas Armadas.
En 1971 se crea la Cámara Federal en lo Penal, área del poder judicial dedicada exclusivamente a los delitos subversivos, deficientemente contemplados en el Código Penal. En ella, hasta el momento de su disolución, se juzgaron (con todas las garantías jurídicas) y condenaron a prisión unos 600 guerrilleros, se absolvieron otros tantos y estaban siendo procesados otros 500 sospechosos más.
En 1973 es elegido como presidente Cámpora, y su primer medida fue liberar los presos y procesados por la Cafape; luego disolvió la Cámara Federal y anuló las leyes que castigaban con pena de prisión perpetua a quien asesinara un policía o un militar. Los integrantes de esta Cámara sufrieron suertes muy diversas, unos se exiliaron, otros padecieron atentados y el juez Jorge Vicente Quiroga fue asesinado.
Ese mismo año, llega Perón a la Argentina y se produce la Masacre de Ezeiza, desencadenada por los montoneros. Posteriormente, Perón tuvo un triunfo aplastante en las elecciones presidenciales y la mano derecha del presidente, José Lopez Rega, crea la entidad parapolicial conocida como la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina).
Tras la muerte de Perón, asume Isabelita. En 1975 establece el estado de sitio y ordena ""aniquilar el accionar de elementos subversivos que actúan en la provincia de Tucumán"", orden que fue extendida a todo el país por el presidente de la Cámara del Senado, Italo Lúder, quien asumió el ejecutivo tras la licencia por enfermedad de Martínez de Perón.
46 canciones que hablan sobre la dictadura
Todo está guardado en la memoria, pero también en los pentagramas. Además del arte de crear, la música es, al menos para la Argentina, una reseña de su historia. Porque, en las épocas más oscuras del país, esas distintas combinaciones sonoras se convirtieron en un refugio para escaparle al horror de la dictadura militar.
El 24 de marzo de 1976, cuando el golpe de Estado silenció la cultura y los inocentes se transformaron en los culpables, los artistas empezaron a alzar sus voces para amplificar las razones del pueblo. Lo dejó en claro el periodista Alfredo Rosso, quien alguna vez dijo que la historia de los últimos 50 años podría ser reconstruida con las canciones de Charly García.
No solamente Charly
Aunque Carlos Alberto García Moreno, un sobreviviente de todas las eras, no fue el único que se animó a desafiar el poder a través de sus melodías: fueron varios los músicos que eligieron expresar su repudio durante el Proceso. Se convirtieron así en víctimas, no sólo de la censura, sino también de la tortura por ser considerados subversivos.
Ese mismo año, Piero, nacido en la localidad italiana de Gallipoli y radicado en Buenos Aires desde pequeño, debió seguir los pasos de Billy Bond y Moris y exiliarse en el exterior luego de que el régimen intentara secuestrarlo. Su vida en España lo alejó tanto de las composiciones que, hasta su regreso en 1981, dejó de producir y se dedicó al campo.
Litto Nebbia y Mercedes Sosa
“Dicen que viajando se fortalece el corazón, pues andar nuevos caminos te hará olvidar el anterior”, escribió Litto Nebbia, uno de los fundadores del rock argentino, poco antes de partir hacia México. El éxodo de artistas se incrementó en 1977 y 1978, cuando personalidades como León Gieco, Gustavo Santaolalla y Miguel Cantilo, entre otros, tuvieron que partir.
En octubre de 1978, mientras Mercedes Sosa cantaba en La Plata, un grupo de policías desalojó a todos los asistentes del Almacén San José y se llevó a la Negra. “El repertorio incluía canciones de protesta”, justificaban los militares. Esas 18 horas detenida y las posteriores presiones arrastraron a la cantautora tucumana hacia el exilio en 1979.
Dos años antes de que la Junta Militar instaurara su régimen, Charly García y Nito Mestre ya percibían de cerca el terror que vendría después. En ese 1974, junto a Ronaldo Rafanelli y Juan Rodríguez, Sui Generis editó su tercer álbum de estudio.
No fue sencillo para aquel cuarteto. El disco debía sufrir algunas modificaciones para poder salir. Así, el nombre Instituciones cambió por Pequeñas anécdotas sobre las instituciones, y temas como Instituciones, Las increíbles aventuras del Señor Tijeras, Música de fondo para cualquier fiesta animada y Para quién canto yo entonces debieron ser modificados.
A Botas locas y Juan Represión, dos títulos de esa producción, les esperaba un destino más oscuro: fueron eliminados y reemplazadas por otros. "Si ellos son la patria yo soy extranjero", esgrimía García, como un grito de guerra, mientras describía las injusticias de la colimba y la avaricia de la Triple A.
Playlist por la Memoria
Una selección de 46 temas -varios de ellos censurados- que relatan el horror de la dictadura.
El grito de "Represión"
Los Violadores fue otra de las bandas que ignoró las posibles consecuencias y eligió no callar. Uno de sus primeros shows llegó en 1981, pocos meses después de su irrupción: formaban parte de un ciclo en la Universidad de Belgrano.
"Represión a la vuelta de tu casa, represión en el quiosco de la esquina", cantaba Pil Trafa. Y todo estalló: el recital terminó con 200 personas presas y la banda con una causa judicial. "Nos metimos en el camarín, llegó la Policía y nos golpearon. Dijeron que nos iban a hacer desaparecer", relató alguna vez el recordado cantante en el documental Rompan todo.
Por esos tiempos, Trafa, ícono del punk, discutía con Federico Moura sobre la manera en la cual expresarse. "Hay mil formas de decir las cosas. Si vos decís 'represión' y después no te graban...", sugirió el líder de Virus durante una charla para la revista Expreso Imaginario. "Ya existen grupos que lo dicen sutilmente. En vez de decir 'represión' dicen 'el mono que baja del árbol en el zoológico y bla'", retrucó Pil.

Stuka y Pil (Los Violadores) divierten a Julio y Federico Moura.
La historia de Virus estaba atravesada por otras cuestiones. Jorge, el mayor de los Moura, era músico al igual que Federico, Marcelo y Julio. Pero, mientras sus hermanos eligieron formar una banda junto a Mario Serra y Enrique Mugetti, el Flaco optó por sumarse al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT-ERP).
Los embajadores del estilo new wave en la Argentina tuvieron su estreno en 1980 y en 1977 ya habían vivido lo peor: un grupo de tareas de la dictadura secuestró a Jorge de su casa de City Bell, donde vivían sus padres. Marcelo, quien tenía apenas 16, vivió esa secuencia de cerca. "Hermano, quiero apretarte la mano. Sabemos que ellos nos han separado", compuso el grupo en 1983, cuando la democracia empezaba a asomar.
Un año antes, los Moura y compañía se animaron a hacerle frente a la dictadura: el 16 de mayo de 1982 se negaron a asistir al Festival de Solidaridad Latinoamericana, impulsado por Leopoldo Galtieri en medio de la guerra de Malvinas. Luego publicaron El banquete, una melodía cuyas estrofas refieren a aquel conflicto bélico con Gran Bretaña. "Han sacrificado jóvenes terneros para preparar una cena oficial", reza la letra.
Esa misma línea siguió Los Twist en su primer álbum. "Pensé que se trataba de cieguitos, anteojos negros usaban los seis", describía Pipo Cipolatti. Otros, como Charly García, elegían no abrazarse a ningún eufemismo. "El asesino te asesina", exclamaba en Canción de Alicia en el país con Serú Girán. Habían quedado atrás sus días en Sui Generis o La Máquina de Hacer Pájaros, pero la lucha no cambiaba.
No todo sucedió en la época del Proceso: mucho después, varios artistas se animaron a relatar el horror del que fueron víctimas y que debieron callar durante años. "Hoy te convocan en la Plaza y mañana te la dan", desliza el hit que Miguel Mateos, líder de Zas, escribió en 1982 y vio la luz tres años después.
Los casos son incontables. Basta con observar los repertorios de los artistas mencionados para entenderlo. Aunque no todo pasa por ellos. Hay muchos más que, con su estilo y poesía, dejaron su huella en la música y en la historia argentina. "La memoria despierta para herir a los pueblos dormidos que no la dejan vivir libre como el viento", canta León Gieco. La música también es memoria.































